El manuscrito 2.395 de la Biblioteca Nacional de
Madrid, Noticias de Madrid,
sería uno más de los muchos libros de
sucesos y crónicas que se escribieron en los siglos XVI y XVII, si no
fuese por tener la particularidad de que fue comenzado por un artesano
Antonio de León Soto el Joven y continuado por su hijastro, maestro de
la misma profesión, Juan de Manjarrés, desde que áquel muere en junio
de 1622. El libro, además de recoger hechos ocurridos en Madrid y
noticias que llegaban a los
mentideros de la Corte desde 1588 en adelante, relata en primera
persona los hechos más señalados
de la vida personal, familiar y profesional de sus autores. Este último
aspecto es el que más le acerca al texto autobiográfico y por el que
adquiere un valor notable como fuente histórica, ya que aporta datos
que no son habituales en ese tipo de libros y permite que nos
adentremos en uno de los pocos ejemplos en el que el autor es un
artesano. Tanto
por su contenido como por su singular autoría este libro merece
una mayor atención de la que hasta ahora se le ha concedido. En
este
Sitio Web se ofrece una exposición
del manuscrito que tendrá en cuenta no sólo su contenido, de por sí
interesante, sino también al contexto en el que se escribe. La
transcripción de Noticias de Madrid se ha completado con la
biografía
de sus autores y la investigación sobre el contexto cultural y social
que rodea su ejecución.
El contenido del libro se ha trascrito procurando que
cualquiera que se acerque a él pueda entenderlo sin realizar más
esfuerzos que los que se tendrían que hacer para entender cualquier
otro texto escrito a finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII
por unas personas que, conviene no olvidar, provienen de un
ámbito de social y vital donde la cultura letrada aún no era demasiado
familiar.
En el segundo apartado, la biografía de sus autores, se ofrece un
panorama lo más aproximado que se ha podido de la vida de sus autores y
de su entorno familiar. Esta reconstrucción biográfica ha sido posible
gracias a la existencia de referencias a acontecimientos relevantes personales de sus vidas que
salpican de cuando en cuando el
manuscrito, pero también
a que los avatares de la fortuna han puesto al descubierto mayores
rastros documentales de los que suelen dejar los artesanos. Este cuadro
se completa con un análisis de las condiciones sociales y culturales
que rodeaban
a los autores del manuscrito, a la vez que se ha prestado una especial
atención al seguimiento del oficio que practicaban y a la vida
asociativa de los plateros madrileños de finales del siglo XVI a
mediados del siglo XVII.
Aparte de este recorrido que puede hacerse de “Anales de Madrid de un
platero del siglo XVI”, que
podría denominarse tradicional, que sigue una estructura narrativa de
capítulos, se
ofrece otro itinerario más acorde con las posibilidades que procura de
la Web, por su capacidad para relacionar temas y producir un discurso
más flexible,
interrelacionado y abierto a la participación del que se adentre en su
lectura o navegación.
La construcción del discurso historiográfico parte de la transcripción
del manuscrito siguiendo una secuencia lineal, tal y como aparece en el
manuscrito, aunque el texto se presente siguiendo una estructura en
forma de asientos o registros en que se divide el relato ofrecido por
los plateros. Esta exposición permite la vinculación del texto del
manuscrito a la experiencia vital e histórica de los autores de manera
fluida y constante, hasta llegar a la fuente histórica, la expresión
mínima y singular que sustenta el discurso historiográfico.
Al contrario de lo que daría pie a imaginar su presentación en la Web,
el trabajo que se presenta es una investigación histórica realizada
desde sus cimientos a su exposición siguiendo unos fundamentos
disciplinarios serios y unos criterios metodológicos rigurosos.
Al elegir un medio de difusión como Internet para un estudio histórico se pretende llegar a un público que no
coincide exactamente con el tipo de público que consume habitualmente
el conocimiento histórico, y esto supone ya de por sí todo un reto.
Igualmente la exposición de un trabajo de Historia en Internet no puede
tener las mismas características que uno que utilice un medio más
convencional para su exposición. Más que nunca en esta ocasión se ha hecho
imprescindible la reflexión previa sobre las consecuencias y
connotaciones que tiene hacer un ejercicio de Historia utilizando
Internet, sobre todo las implicaciones que supone para el historiador desde el punto de
vista conceptual. La principal, y más difícil de
resolver, radica en la construcción de un discurso que debe participar
de una doble reto: el de adaptarse a las necesidades de un mundo como
el de Internet, a primera vista, tan lejano al de la Historia y,
sobre todo, el de aprovechar el enorme potencial que tiene la Red para
trascender y enriquecer el discurso histórico habitual.
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